Néstor García: «Mi objetivo es claro: metas cortas y posibles de lograr»

– A ver, la primera. Decime la verdad. En algún rincón de tu cabeza sabías que esto iba a pasar en el momento que se fuera Sergio. De hecho, cuando se especuló con la posible salida de Oveja cuando perdió Susbielles, todo el mundo sabía que si iba otro a Tokio ibas a ser vos. 
. Te voy a decir toda la verdad. Jamás se me cruzó. Una cosa es lo que yo pueda sentir, y otra mi mente. Hasta que Sergio no se fue de la selección, nunca me sentí cerca. Porque aprendí con el tiempo que estas cosas no dependen de uno. Entonces, por más que quisiera, no dependía de mí. Que la oportunidad me iba a llegar…bueno, he dirigido mucho tiempo, varias selecciones, siento que tengo un recorrido como para ser un candidato a la selección. Pero el resto no pasaba por mí. 

– Recién pensaba, no sé si alguna vez lo notaste, que desde que se fue Vecchio en 1996, en cada situación de cambio de entrenador, no estuviste entre los candidatos. En 1996 era Lamas cantado, en 1999 lo era Magnano, en 2005 fue una puja Hernández-Lamas-Huevo, y luego claramente Lamas y Hernández se sucedieron entre ellos. Siendo que tenés una carrera muy buena. ¿Tenés idea por qué? Porque hoy con 56 años es indudable que eras EL candidato.
. No sé por qué fue. Yo llevo compitiendo en la Liga y en otros lugares hace años. Creo que el entrenador que reemplazó a otro en los casos que mencionás, estaba cantado. Quizá hubo una gran movida cuando se fue Rubén, pero después fue siempre cantado. Por varias razones. En esas situaciones siempre hubo alguien que hablando conmigo me decía que podía ser, pero la verdad es que siempre estuvo el que tenía que estar. También yo decidí armar mi carrera afuera, y puede ser que los que estaban en el país eran mejor evaluados, pero a mí ustedes me preguntaron mucho en la época de Biguá y Xalapa por la selección. Yo siempre decía que era mi sueño, pero la verdad es que estaban los que tenían que estar. 

– Ahora también fue cantado. 
. Bueno, a mí me está pasando que me cae una ficha grande. Yo venía con una vorágine grande, de un club a otro, un país a otro, una selección, otra, la acb, San Lorenzo… Entonces uno está todo el tiempo relacionándose, moviéndose, etc. Hoy siento que con esta nominación tengo una carrera hecha. La mayoría de los mensajes que me mandan me dicen que me lo merezco. Entonces siento que hice una carrera, que tuve un camino recorrido que fue decisivo para que me elijan a mí. 

– Te conozco hace 30 años y no voy a descubrir ahora que tenés una seducción especial, carisma. Ayer estuve charlando con Anna Montañana un rato largo y te quiere un montón. Y habrás leído lo que escribió Richotti en Básquet Plus, y sé lo que piensa de vos Pepe Sánchez. Y te voy a decir algo en primera persona. ¿Sos consciente que aun haciendo cagadas no lográs que el otro te deje de querer?
. Jajaja (se ríe fuerte). Bueno, primero, no sé en tu diccionario qué es hacer cagadas. Quizá en mi diccionario lo consideraría más grave, o más leve. Hablando en serio, yo soy una persona que me comprometo con la gente. Me comprometo desde la relación. Y como creo mucho en la existencia complementaria que te enriquece, toda la gente es un complemento para mí, para hacerme ver cosas, para calmarme cuando yo estoy o eufórico o enojado. Si hay algo que le debo a mi crianza es que soy auténtico, y cuando uno es auténtico, con sus cosas buenas y malas, generás credibilidad. Y confianza. Y yo trato a todo el mundo igual. Tengo la misma formalidad o informalidad, depende el momento, con cualquier persona de cualquier edad o función. Quizá lo de la relación con la gente tiene que ver también con el humor. Yo tengo siempre buen humor, trato de descontracturar. Y esto tiene que ver también con haberme ido joven del país. Estuve en 9 distintos, y por ahí me terminaba haciendo amigo de los mozos de los restaurantes donde comía, porque estaba solo. Ha sido un modus vivendi mío. En cada espacio que estuve busqué un entorno. Entonces para mí es natural. 

-¿Tu culoinquietismo te hizo ser como sos y perjudicó o no tu carrera para que fuera más estable?
. Bueno, no sé lo es estable. Si contás las finales que jugué, son más de 20 en 30 años. Los títulos, más de 10. La estabilidad fue estar en 9 países, y dirigir 5 selecciones. Yo eso lo veo como una estabilidad. No sé cuántos entrenadores dirigieron 5 equipos. 

– Te voy a dar un ejemplo concreto. Fuenlabrada en la acb. Primer año exitosísimo, Copa del Rey, revolución en la ciudad…
. (interrumpiendo) Me equivoqué yo. Porque en ese momento tuve llamados, tuve entrevistas, como el Zenit de San Petersburgo. Fui a Rusia de hecho. Me llamaron otros equipos. Y quizá no ví que todavía me tenía que seguir estabilizando, porque al final quedó en entrevistas y llamados. En ese momento Fuenlabrada me pidió 2 años más, yo les reconocí que quería ir para otro lado, cuando tendría que haberme quedado ahí, seguir el proyecto y cambiar algunas cosas. Interpreté que me podían aparecer otras cosas. Me equivoqué yo. Porque Fuenlabrada fue espectacular. Como club, como equipo, y la rompimos. Recién te nombré al Zenit, pero tuve llamados de otros equipos importantes, esto nunca lo dije. Yo tendría que haber firmado en Fuenlabrada con una salida si se daba algo así. Pero me equivoqué. 

– Te llevo a tu nuevo cargo. En las últimas décadas, varias veces entraron entrenadores para algún tipo de reconstrucción. Lamas en 1997, que empezó a darle un formato más moderno, Hernández en 2005, acomodándose a una nueva era en la que éramos oro olímpico, Lamas en 2010 con la que iba a ser la etapa final de la GD, y Oveja en 2015, con lo que fue el final de la GD. Ahora venís vos con otro desafío nuevo, ¿más complicado, menos, igual, cómo lo ves?
. Como un ciclo nuevo. Parto de eso. Todos los entrenadores anteriores tuvieron que reestructurar cosas, pero ya con una información establecida. Y ajustaron. Acá es lo mismo, pero cuando digo nuevo ciclo, me retrocedo a todos esos años que vos nombrás, donde la pregunta era ¿qué va a pasar cuando se retire el último de la Generación Dorada? ¿No? Bueno, es lo que empieza ahora. Tenemos información fehaciente, comprobada y súper valorada. En el 2012 empiezan conmigo en el Sudamericano Campazzo, Lapro, Delía, incluso Brussino, que no fue al Sudamericano pero sí a la gira por Angola con la vuelta de Herrmann. Esos jugadores ahora andan por los 30 años, son hombres de experiencia, han recolectado mucha info y son los que vienen después de la ida de Luis, que todos sabemos lo que es: no solo el capitán, sino un hombre alto y el goleador. Entonces tenemos que reformular muchas cosas. No es lo mismo el Sudamericano del 2012 a hoy. Posiblemente muchas cosas se van a mantener y otras cambiarán, porque es un proceso nuevo. 

-¿Tiene relación la llegada de Leo Gutiérrez como asistente con la salida de Luis como jugador, para que haya una especia de cadena de la GD en el equipo?
. No. La cadena, el compromiso, el respeto, la consulta, el apoyo de la GD va a estar siempre, con distintas funciones. Algunos se retiraron y tienen su proyecto, como Pepe. Otro se retiró y es DT como Leo. Otros están en los medios, como Chapu o Fabri. Otro sigue jugando, como Carlitos. Otro se fue de asistente a la NBA, como Pablo. Entonces las referencias van a estar. Leo viene porque tengo un gran respeto por él, porque estos jugadores que están ahora fueron compañeros de él en muchos casos. Porque lo tuve de jugador y salí campeón con él. Y porque me parece que a todo lo que tiene como exjugador de bagaje, ama esta profesión de entrenador. Y tuvo un gran trabajo con los chicos del U16. Y tiene mucha personalidad. Y para encarar este proceso nuevo, necesito alguien así al lado mío. Es un compañero para ir a cualquier guerra. 

– Venís repitiendo bastante el tema de que se fue el goleador, y de cómo reemplazar esos puntos. Hoy leía un muy interesante artículo en España donde Moncho Fernández cambiaba el paradigma un poco clásico, diciendo que «los ataques ganan campeonatos y la defensa, partidos». ¿Tenés esa sensación del básquet actual y por eso remarcás lo de Luis?
. Yo la sensación que tengo es que se puede jugar de muchas maneras. Siento que está la tendencia de querer correr para anotar puntos rápido que tiene que ver mucho con el atleticismo que existe. Y que es algo obvio. ¿Quién no quiere anotar puntos fáciles sin demasiado trabajo? Pero me parece que tiene que ver con el aspecto físico. Es cuestión de acoplarse. Se decía que para Estados Unidos no era fácil jugar FIBA. Cuando se pusieron a jugar, se acabó el torneo. Pero claro, ellos son atléticos, juegan arriba del aro. No todos tienen esa capacidad. Me parece que hay otras cosas que están muy involucradas en el juego, que tienen que ver con el compromiso, el foco e interpretar que no hay nadie ni nada más importante que el equipo. Si no tenés esas tres cosas, mínimas, más otras, obvio, como manejar grupos humanos. En Europa hoy cuando fichás lo primero que preguntás es cómo es ese jugador en el vestuario. Porque hay tantos jugadores de tantos países que los tenés que juntar después. Y esas cosas te pueden cambiar el paradigma. 

– No estaría bien dicho «lo positivo de la salida de Scola», pero sin Luis ¿se puede esperar que Argentina pase a tener alguna compensación desde la agresividad defensiva o la velocidad?
. Creo que el básquet argentino tendría mucha tranquilidad si Luis no se fuera. No hay ningún beneficio en su salida, pero nos tenemos que adaptar. Viene algo nuevo. Lo tienen que generar los jugadores y el cuerpo técnico. Nosotros tenemos un perímetro que juega, que es rápido, pero bueno, tenemos que encontrarle la forma, que se la vamos a encontrar, porque estos chicos saben jugar. Ya he hablado con algunos de ellos. Pero ahora empieza un proceso, y a los chicos de afuera los vamos a ver en un año, salvo algunos, por las restricciones que tengan para ir a las ventanas. Por eso yo ahora me voy a la Argentina, para evaluar la Liga y a los jugadores argentinos que están cerca del país. Hay que ver económicamente muchas cosas, porque no es un momento fácil en el mundo. Quiero ver jugadores locales, jóvenes que nos puedan dar cosas, quiero hablar con los entrenadores de la Liga. La proyección que hacemos de este nuevo ciclo recién se va a poder empezar a medir dentro de un año, cuando estén todos. Vamos a ir aprendiendo mucho en este año. 

– Tres últimas. Ayer subimos una nota explicando en detalle cómo es el sistema FIBA para el ranking, algo que pocos conocen bien y que es muy importante. 
. El ranking es muy importante. A mí me tiene enloquecido, porque a futuro puede ser un tema clave. Para los sorteos. En todas las charlas que he tenido con personas que van a estar en este nuevo proceso, uno de los temas que he tocado es el del ranking. Tiene que ser muy tomado en cuenta por todos en cada partido. Hay que tratar de ganar cada partido por lo máximo posible. 

– Penúltima. Te llama Pato Garino y te dice que recibió un mensaje de un excompañero suyo en el high school de Estados Unidos, diciéndole que tiene ganas de nacionalizarse para jugar para Argentina porque con su país nunca va a llegar a un Juego Olímpico. Un tal Joel Embiid. ¿Qué hacés?
. (piensa) Lo chequeamos, je. Siento que tenemos mucho trabajo, y que hay que tratar de tener lo mejor por todos lados. Y lo que me decís tiene que ver con lo que te dije antes: compromiso, foco y pensar en el equipo ante todo. Cualquier jugador, entrenador o scout que nos haga mejor cumpliendo eso, lo tendremos que evaluar. Hay varios jugadores que por ahí nosotros no tenemos idea que están. 

-¿Lo hablarías con los jugadores un caso así de nacionalizar a alguien?
. Sí. No sería algo que decida yo solo. Lo tengo claro. Yo no voy a personalizar mi espacio. Cuando me toque levantar la mano para decidir algo, la voy a levantar, y lo haré con fundamentación. Hoy en día hay otra forma de trabajar y la efectividad no pasa por personalizar, pasa por seducir, por la creatividad, por muchísimos lados. 

– Última, la más difícil de todas. Te quiere Scola, te quiere Pepe Sánchez, te quiere Borro, te quieren los actuales jugadores de la selección, los ex, te quiere la gente en general. Pero llegás a una CAB donde hay lazos rotos entre algunos de ellos. El caso más claro: Scola vs Borro. No es el único. ¿Considerás que podés ser, además del DT de la selección, alguien que pueda ayudar a poner fin a esa grieta, o no te querés meter en eso?
. Yo siento que tengo un sentimiento auténtico y genuino sobre un montón de gente que está alrededor de la selección y del mundo basquetbolístico del país. Al tener un sentimiento puro, no juzgo a nadie. Cada uno tiene su manera de pensar y de decir las cosas. Y también, porque todo tiene que ver con todo, lo mío es una estabilidad por el tiempo que estuve afuera. Estuve en relación y contacto, pero afuera. Hay cosas que, como decía un asistente mexicano que tuve «it is not my department» (no es mi área). Yo tengo las manos llenas y lo que quiero es multiplicar. No pasa por sumar. Multiplicar. Después hay cosas con las que no tengo nada que ver e incluso no las conozco, podría tocar de oido. Esa no va a ser la base de mi accionar. Mi relación está sana con cada una de las personas. Con los entrenadores anteriores, con todos. Voy a hacer todo lo posible para que todo esté compuesto, pero en lo que respecta a mí. Yo disfruto mucho esto que me decís, sentirme apoyado. 

– Bonus track pequeño. ¿Tu cabeza piensa solo en noviembre o una partecita tiene que tener la cabeza en el Mundial y París 2024?
. No. Metas cortas y posibles de lograr. Cuando uno hace eso, ya te vas acercando al mediano plazo. Hoy disfruto esto, que es lo que tengo que hacer, pero ya estoy pensando en distintas cosas, que algunas se desarrollarán en el futuro. Lo mío es, llegar a Argentina y ver la Liga Nacional para la ventana de noviembre. Yo me quería ir a la Argentina ya, pero el presidente Fabián Borro, a quien le agradezco mucho la confianza que tuvo en mí para llamarme, lo mismo que al Gringo Pelussi, me dijo que estuviera tranquilo, que viniera a ver a mi hijo, y que luego viajara. Así que la semana que viene voy para allá y arranco: metas cortas y posibles de lograr. 

Fabián García / fabiangarcia@basquetplus.com